Alumnos con trastornos emocionales y trastornos de conducta

Alumnos con trastornos emocionales y trastornos de conducta

 1. Características de los niños con TE y TC

Estos niños son diagnosticados como emocionalmente conflictivos, están en conflicto con ellos mismos y con los otros. Responde a una descripción de un conjunto de conductas específicas que deben ser observadas y evaluadas antes de realizar un diagnóstico.

Existen dos tipos de niños que se comportan de forma perturbadora: los niños que no prestan atención y parecen activos de manera excepcional, a estos niños se les diagnostica un Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Y los niños que se comportan de forma agresiva, violan las reglas y provocan daño significativo a otras personas y a sus propiedades, a este segundo tipo de niños se les diagnostica un Trastorno de Conducta.

Estos trastornos pueden darse en todos los niveles socioeconómicos, en todos los niveles de inteligencia; no obstante, es más alto el riesgo en clases sociales marginadas y en sujetos con baja capacidad intelectual.

2. Definiciones de los TE y los TC

Condición que exhibe una o más de las siguientes características, en un largo periodo de tiempo, y en un grado tan elevado que afecta negativamente al rendimiento escolar:

a) Incapacidad para aprender y que no puede ser explicada por factores intelectuales, sensoriales o de salud.

b) Incapacidad para iniciar o mantener relaciones interpersonales satisfactorias.

c) Tipos inadecuados de conducta en circunstancias normales.

d) Infelicidad y depresión.

e) Síntomas físicos, dolores o miedos asociados con problemas personales o escolares.

El término incluye niños esquizofrénicos o autistas. No incluye niños socialmente inadaptados salvo que tengan trastornos emocionales severos.

(Taylor y Sternberg, 1989: 50-51)

 Para ser identificado un alumno se requiere que el trastorno afecte a su rendimiento académico, a su capacidad para aprender, a las relaciones interpersonales en la escuela y a otros trastornos de salud provocados por problemas escolares.

Según la definición las conductas no son siempre provocadas por el niño sino que, a menudo, se producen por la interrelación entre el alumno y el entorno. En esas circunstancias modificar el entorno proporciona el soporte necesario para que el niño evolucione en su desarrollo adaptativo.

Lo más útil a nivel escolar es describir los trastornos de conducta o emocionales, además de los efectos de estos sobre el alumno y sobre sus compañeros, desde una perspectiva educativa. Pate establece un método de entrevista que contiene tres preguntas que permiten al maestro detectar si es necesario hacer cambios en los procedimientos instruccionales:

1) ¿Exige la conducta del niño excesivas intervenciones del maestro?

2) ¿Interfiere la conducta con el progreso educativo del alumno y el grupo?

3) ¿Se agrava la conducta con el tiempo?

Conviene advertir que aunque la respuesta a las tres sea “sí” no es justificación necesaria para establecer un diagnóstico sino que se requiere explorar otros criterios.

Otro sistema para identificar a niños con TE y TC ha sido el elaborado por Bower, compuesto por 5 criterios:

1) Ausencia de conocimientos y de adquisición de destrezas en conductas académicas y sociales que no son atribuidas a baja capacidad intelectual, a trastornos sensoriales o a trastornos de salud física.

2) Ausencia de relaciones interpersonales con compañeros y adultos.

3) Frecuentes conductas inadecuadas inesperadas.

4) Periodos de disminución de la comunicación verbal y de la actividad motora.

5) Quejas frecuentes de naturaleza física: dolores, fatiga, etc. 

3. Etiología de los TE y los TC

La conducta de estos alumnos suele ser crónica o persistente, y lo suficientemente aguda para que su desviación de las normas atraiga la atención. La exploración de las causas consiste en identificar aquellos factores que predisponen o precipitan al trastorno.

  1. Factores de predisposición. Condiciones que pueden incrementar la probabilidad de tener TC o TE como pueda ser un niño al que nunca se le ha permitido desarrollar destrezas de funcionamiento independiente y que se le exige hacer el trabajo por sí solo.
  2. Factores precipitantes. Aquellos que disparan la conducta desadaptativa. Tanto estos como los de predisposición actúan en cadena. Los trastornos emocionales pueden tener su origen en factores de predisposición biogénicos o en factores psicogénicos.
  3. Factores biogénicos. Aquellos que se relacionan con aspectos biológicos y hereditarios y que disminuyen las defensas individuales para enfrentarse a las exigencias ambientales.
  4. Factores psicogénicos. Explican la interrelación entre el niño y su ambiente. 

Rhodes encuentra infinidad de factores asociados que originan los TE que explica según dos enfoques.

  1. El enfoque intrapsíquico. Se centra en los conflictos internos del niño que vive en un medio familiar caótico produciéndole síntomas de TE.
  2. El enfoque inter-psíquico. Centrado en explicar los TE por acontecimientos ambientales caóticos que originan y mantienen la conducta desviada.

Knopf se extiende más y ofrece siete modelos etiológicos explicativos:

  1. Genético.
  2. Bioquímico.
  3. Neuropsicológico.
  4. Psicoanalítico.
  5. Sociocultural.
  6. Aprendizaje
  7. Humanístico.

Comprender mejor las causas permite desarrollar estrategias de aprendizaje directamente relacionadas con la corrección de los factores que provocan la conducta desadaptativa.

No obstante, el objetivo psicopedagógico consiste en organizar un ambiente de aprendizaje productivo primero; y detectar factores de riesgo relacionados con la escuela después. Ya que factores ambientales educativos como son: la insensibilidad de la escuela hacia el individuo; las expectativas inadecuadas; los procedimientos de manejo conductual inconsistentes; materiales y trabajos académicos poco significativos; reforzamiento de conductas inadecuadas, estrategias de enseñanza ineficaces; currículum inadecuado; mal manejo de la conducta en el aula o modelado en el alumno de las conductas inadecuadas pueden contribuir a la aparición de los TC.

 4. Prevalencia de los TE y los TC

La prevalencia es mayor en niños y adolescentes de la categoría leve que severa. Es similar a la distribución nosológica que se da en la prevalencia del retraso mental. Y sigue una distribución de curva en campana en la que la discapacidad severa es menor que la ligera.

 5. Aprendizaje y conducta

Los estilos utilizados para enfrentarse al caos interno y externo se pueden dividir en cuatro patrones de conducta:

  1. Dimensiones de la respuestas indiferenciadas a los estímulos.
  2. Agresión dirigida hacia sí mismo y hacia los otros.
  3. Aislamiento y regresión a conductas inmaduras.
  4. Violación de códigos.

No obstante, simplificando, podemos dividir los estilos de conducta de los niños con TE en dos tipos: por exceso, los que desearían reducir o eliminar los padres, maestros y compañeros. Y por defecto, aquellas que no exhiben los niños en un nivel que concuerde con las expectativas o capacidades.

Ambas conductas son formas de evitar circunstancias asociadas con el sufrimiento y el fracaso producido por el enfrentamiento con los problemas intrapsíquicos. Los patrones de conducta pueden convertirse en un aislamiento total y una hostilidad o agresividad extrema.

5.1. Rendimiento académico

Existen tres estilos actitudinales que adoptan los niños con TE ante el rendimiento escolar:

  1. El alumno que tiene capacidades pero no se esfuerza para completar las tareas.
  2. El alumno que acepta las tareas asignadas pero no las completa o comete demasiados errores por falta de atención.
  3. El alumno que se retira, no tiene expectativas de lucha. Este es quién tiene un pronóstico más pesimista aunque los tres tipos requieren una gran competencia del maestro.

El historial experiencial de estos niños está repleto de experiencias negativas y fracasos consecuencia de la incapacidad del entorno para ofrecer exposiciones que le permitan enfrentarse a las necesidades con éxito. Hasta que no se produzca un cambio en el contexto las conductas perturbadoras irán aumentando e interferirán en el desarrollo de estilos de afrontamiento o confrontación gratificantes.

Las áreas académicas donde presentan más dificultades los alumnos con TE suelen ser lectura y matemáticas, estas dos áreas académicas correlacionan con la agresión, el desafío y la violación de reglas sociales por el alumno. Además el retraso académico se incrementa con la edad o los cursos escolares, y, al no rendir académicamente como sus iguales la autoestima baja y le puede conducir a conductas que los otros pueden percibir como reflejos de TE. Los TC pueden desembocar en dificultades académicas e incremento en los fracasos académicos, lo que aumentará los problemas intra e inter-personales.

Los alumnos necesitan vivir diferentes experiencias para lograr aprender diferentes competencias, habilidades o destrezas. A veces se dan diferencias entre las expectativas del maestro y del niño, otras veces el niño fracasa en el aprendizaje y puede ser diagnosticado como RM o con TE, diagnóstico que puede estar enmascarado por un fracaso instruccional.

La inadaptación social de los niños con TE ha sido investigada por Kauffman estableciendo cuatro categorías de conductas sociales.

  1. un grupo de conductas inadecuadas frecuentemente observadas.

a)     Episodios frecuentes de actividad motora improductiva

b)     Dificultades para prestar atención.

c)     Tendencia a dar respuestas rápidas sin planearlas.

  1. Conductas agresivas que producen daños emocionales o físicos a otras personas.
  2. Conductas de evitamiento y de inmadurez.
  3. Conductas moralmente erróneas que pueden violar el código legal. Además son difíciles de extinguir a causa de la gran cantidad de estímulos negativos que actúan como reforzadores para mantenerlas.

  6. Modelos de evaluación psicológica

Se han identificado cuatro sistemas de clasificación:

6.1. El sistema binario

Un sistema en forma de ítems a los que hay que responder “sí” o “no” a la descripción de las conductas que provienen de las definiciones de TE severos.

6.2. El sistema de análisis de conducta

Describe o clasifica la conducta como excesiva o deficiente. Ambos tipos deben ser eliminadas o reducidas en su frecuencia de aparición. Siguiendo este sistema se utiliza un formato de preguntas relacionadas con:

a)     Frecuencia y duración de los TC.

b)    Qué factores provocan y mantienen dicha conducta.

c)     Historia evolutiva de la conducta.

d)    Existencia de otras situaciones similares en que no se da la misma conducta inadecuada.

6.3. Sistema psicopatológico

No es muy utilizado por maestros y profesionales del sistema educativo en general, no obstante conviene conocer algunos de sus fundamentos básicos considerando su alta capacidad descriptiva y la utilización universal que hacen de este sistema de diagnóstico los profesionales de las ciencias de la salud.

6.3.1. TDAH

Criterios que persisten durante, por lo menos, 6 meses, con una intensidad desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo y son válidos para el diagnóstico:

  1. Desatención.

a.  No presta atención a los detalles, incurre en errores por descuido.

b.  Dificultades para mantener la atención en tareas.

c.  Parece no escuchar cuando se le habla.

d.  No sigue instrucciones ni finaliza tareas.

e.  Dificultades para organizar tareas y actividades.

f.  Evita dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.

g.  Extravía objetos.

h.  Se distrae fácilmente con estímulos irrelevantes.

i.   Es descuidado en actividades diarias.

2.      Hiperactividad.

a.  Mueve en exceso manos y pies.

b.  Abandona su asiento.

c.  Corre o salta excesivamente en situaciones en las que es inapropiado.

d.  Tiene dificultades para jugar tranquilamente.

e.  Suele actuar como si tuviera un motor.

f.  Habla en exceso.

3.       Impulsividad.

a.  Precipita respuestas antes de completar la pregunta.

b.  Tiene dificultades para guardar turnos.

c.  Interrumpe o se inmiscuye en actividades de los otros.

A.   Algunos de estos síntomas estaban presentes antes de los siete años de edad.
B.    Algunas alteraciones se presentan en dos o más ambientes.
C.    Existen pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo en la adaptación social, académica o laboral.
D.   No aparecen exclusivamente en el trascurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia y otro trastorno. Y no se explican por la presencia de otro trastorno mental.

Existen distintos subtipos de TDAH y los niños no suelen ser diagnosticados antes de los 4 o 5 años de edad siendo más frecuente, el trastorno, en niños que en niñas (4/1).

Se trata de niños que presentan deficiencias en la discriminación visual, en la lectura, la escritura y el desarrollo del lenguaje. Es probable que fracasen en la escuela y en las relaciones sociales pues tienen déficits tanto en su conocimiento social como en el desempeño en la conducta de habilidades sociales demostrando dificultades para seguir las reglas de juego y cooperar, y un bajo nivel de tolerancia a la frustración. Esto cual trae como consecuencia una opinión pobre de si mismos.

No sólo presentan una actividad motora excesiva, también tienen un déficit en la motricidad gruesa caracterizado por la rigidez, torpeza, caídas frecuentes y un déficit en motricidad fina.

Veamos en resumen cuales son las dificultades más notorias:

  • Dificultades de aprendizaje. Correlaciona con la hiperactividad debido a la existencia de anormalidades perceptivo-cognitivas, a  un déficit atencional y a las continuas tensiones a las que están sometidos.
  • Dificultad para demorar las gratificaciones. Les es difícil trabajar sobre la base de una meta a largo plazo.
  • Relaciones interpersonales. Son poco sociables, distantes, agresivos y poco complacientes con otros.
  • Tienen una baja autoestima.
  • Agresividad. No todos son agresivos no obstante cuando se asocia la hiperactividad a la agresividad aumenta la posibilidad de exhibir conductas delictivas.

Las posibles causas del TDAH se desconocen, se sugiere la ingesta excesiva de azúcar aunque no ha sido probada. Una disfunción metabólica en el cerebro. Maduración retrasada del sistema nervioso central. O las complicaciones en el embarazo y nacimiento o enfermedades en el principio de la infancia lo cual parece estar asociado a la conducta hiperactiva. Otra causa puede ser el componente genético o como resultado de una deficiencia de los neurotransmisores como la dopamina y la norepinefrina.

La psicoterapia ayuda a estos niños a explorar sus emociones y motivaciones y le ayuda a encontrar  otras formas de hacer frente a la frustración. Además se debe reforzar al alumno positivamente cuando desaparezca o disminuya una conducta que se desea eliminar y cuando aparezcan conductas que se desea potenciar. Las técnicas más útiles son la economía de fichas que resuelve el problema para demorar las gratificaciones pues el niño aprende que su conducta se traduce en la adición o sustracción de fichas que pueden intercambiarse por refuerzos. El contrato de contingencias que consiste en discutir, redactar y acatar lo establecido en un contrato en el que debe quedar plasmado aspectos que el niño se compromete a cambiar y aspectos que el firmante se compromete a cumplir. Ambos deben cumplir el pacto y serán penalizados de no hacerlo.

Cuando son más pequeños se recurre a la técnica de la tortuga enseñándole a replegarse en su caparazón imaginario cuando no sea capaz de controlar sus impulsos.

6.3.2. Trastorno Disocial

6.3.3. Trastorno Negativista Desafiante

6.4. Sistema de agrupamiento (clusters)

Se basa en procedimientos estadísticos complejos, aplicados a las respuestas dadas a los ítems de diversas escalas. Mediante este sistema se clasifican los TE en internalizados y externalizados. Los alumnos del primer tipo son depresivos y aislados mientras que los del segundo son agresivos, muy activos y crueles.

No todos los alumnos con bajo rendimiento tienen TE, si se sospecha de que un alumno tiene TE deberá recibir una evaluación individual completa antes de ser etiquetado. Este proceso de identificación es conocido como “Screening” e incluye una evaluación rápida de las funciones visuales y auditivas, test grupales de la inteligencia, test de rendimiento académico y escalas de conducta. El siguiente paso es realizar una evaluación más completa, Algunas de las estrategias de evaluación son:

a)     Entrevista: Entrevista al niño, a sus padres y al maestro para detectar las áreas más problemáticas y establecer metas a alcanzar por el alumno.

b)     Características conductuales: Una persona cercana al alumno completa una escala de conducta que contiene frases de adaptación y de inadaptación con sus compañeros.

c)     Escalas aplicadas al alumno: Evaluado en el nivel de ansiedad, en el auto-concepto, en la reacción a los acontecimientos que le encolerizan y en cómo él mismo se explica las consecuencias de su conducta.

d)     Observación directa: Observar al alumno en su aula.

e)     Test de inteligencia y rendimiento.

Existen diferentes Escalas de Conducta:

a)     Escala de evaluación de la conducta (BES) Contiene ítems para cada una de las categorías de la definición de TE.

b)     Perfil de Conducta (BRP) Consta de: Escala de auto-evaluación que realiza el alumno; Escala que completa el maestro; Escala para los padres; y un sociograma.

 7. Modelos de intervención

La intervención educativa es eficaz para tomar medidas antes de que los problemas menores se conviertan en trastornos mayores. El distrito escolar puede iniciar un programa de intervención instruccional que permita a los alumnos utilizar una forma más adecuada para solucionar sus conflictos.

Moos mantiene que el niño puede aprender a reconocer la interrelación entre sus sentimientos y su conducta para incrementar su competencia en los encuentros interpersonales.

Son los maestros los que tienen que encarar los estilos de afrontamiento que exhiben los alumnos con TE. El objetivo es el de modificar los patrones de conducta que conducen al fracaso académico, por patrones de conducta que conduzcan al éxito.

Morse menciona dos elementos esenciales para construir una relación positiva con alumnos que tienen TE: aceptación diferenciada y la relación empática.

  • La aceptación diferenciada es la habilidad que tiene el maestro de recibir odio, agresión y hostilidad del alumno sin reaccionar. Significa comprender la conducta sin condenar al niño.
  • Relación empática: Requiere que el maestro desarrolle la habilidad para descubrir pistas que no sean verbales y le proporcionen al niño un espejo donde mirar sus estados emocionales internos.

 

Fuente:   Castanedo, C. “Bases Psicopedagógicas de la Educación Especial. Evaluación e intervención”. Ed CCS, Madrid (2006)

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: